Donde Hay Trueques En Buenos Aires?

Donde Hay Trueques En Buenos Aires
En tiempos en que dos salarios mínimos no alcanzan a cubrir una canasta básica alimentaria, el trueque vuelve a ganar terreno. Símbolo de la crisis de 2001, cuando ferias vecinales, clubes de barrio, galpones y baldíos se convirtieron en puntos de intercambio, ahora las redes sociales son el lugar donde se acuerdan transacciones que luego se concretan en algún sitio convenido o en “ferias solidarias”, donde el dinero tampoco es protagonista.

  • “Este fenómeno empezó a crecer nuevamente donde están las ferias;
  • Cuando no se vende nada, la gente empieza a trocar cosas;
  • Y lo llamativo es que la mayoría de las cosas que se cambian son por comida;
  • Al menos en La Matanza, donde yo suelo estar, se ve mucho eso”, señaló a TN;

com. ar Héctor “Toty” Flores, diputado por el ARI y dirigente social. En el distrito más poblado de la provincia de Buenos Aires funcionan clubes de trueque en Gregorio de Laferrere, González Catán, Rafael Castillo y Virrey del Pino, entre otras localidades.

  1. “Trueque sin dinero solo alimentos, Laferrere Mac y Oeste, Catán, Casanova”, con 38 mil miembros, es uno de los más numerosos;
  2. También está el “Trueque del Km 35 al 47, solo trueque sin dinero”, que reúne a 17 mil usuarios;

Y el “TruequeLaferrere”, con 5 mil integrantes. Cuenta Flores que “acá en el barrio, un hombre cambió una estufa por comida. Lo vi el otro día. Yo conozco el vecino y no creo que le sobre una estufa”. Y remata: “Hay gente que prefiere pasar frío antes que pasar hambre”.

Anses: calendario de pagos para este miércoles 21 https://t. co/T8zETr6deg — misionesonline. net (@misionesonline) July 21, 2021 Facebook es la plataforma donde empezó a proliferar el fenómeno. Por estas horas, escribir “trueque” en el buscador es un ejercicio aparentemente habitual para mucha gente: así lo entiende la red social, que indica que se trata de una búsqueda “popular ahora”.

El paso siguiente ofrece un menú de opciones: grupos de trueque “abiertos”, donde en cuestión de segundos se puede ofrecer o pedir determinado bien; o “cerrados”, donde los administradores agregan o no a los potenciales interesados. Una vez adentro de alguno de los grupos, la oferta y la demanda es tan grande que incluso un scrolleo intenso dificulta observar publicaciones de días anteriores.

  1. Los intercambios de lo que sea a cambio de comida se viven minuto a minuto;
  2. Cada espacio tiene sus propias reglas: en algunos se acepta dinero; otros son trueque al cien por cien;
  3. Hay usuarios que incluso apelan a ‘vivos’ en Facebook donde las protagonistas son ferias americanas montadas para la ocasión: entonces una mujer empieza a exhibir ropa mientras pide comida a cambio;

Los videos de TikTok funcionan con el mismo propósito. Y la modalidad también circula a través de grupos de WhatsApp. “Cambio trabajo por mercadería, por algo de mi interés o lo que puedan darme. Soy electricista domiciliario y me doy maña para arreglar microondas u hornitos eléctricos”, ofrece uno de los tantos trabajadores afectados por la destrucción de la economía informal, un proceso que se vio intensificado por la pandemia: gente que día a día salía a buscar el sustento y encontró un obstáculo demoledor en las restricciones.

  1. Otro de los intercambios populares es comida por comida: personas que ofrecen cartones de leche a cambio aceite o azúcar, o aquellos que piden trocar yerba por fideos;
  2. “El Gobierno evidentemente tiene la visión de que la situación se arregla con planes sociales;

Y la realidad es mucho más complicada. La inflación no da tregua y se ve principalmente en el precio de los alimentos”. Hace unos días, un informe de TN. com. ar reflejó que cada vez más familias tienen que financiar alimentos con la tarjeta de crédito. Veinte años después, el trueque vuelve a asomar como una desoladora opción para quienes no pueden pagar en el supermercado la comida de todos los días.

¿Cómo se practica el trueque en la actualidad?

El trueque actual [ editar ] – Desde la antigüedad, es habitual que el trueque recobre importancia en tiempos de crisis económica, y principalmente en casos de hiperinflación , dado que el dinero pierde en gran medida su valor. Algunas formas de trueque son el banco del tiempo o los mercados de trueque, como los que han proliferado en Argentina tras la caída del peso.

  1. Este sistema está experimentando un auge en países de todo el mundo;
  2. A veces el trueque es utilizado en grandes cantidades por empresas, en mercados de intercambio;
  3. Para la empresa que da el producto o el servicio, que ella misma ha producido, le resulta más barato el mismo pago que si fuese con dinero;

Además, supone que un cliente más, ha probado y conocido su producto o servicio. Además ha vendido un producto que, a veces, no habría vendido de otra forma. Que le supone terminar las existencias o compras mayoristas en cantidades mayores que suelen suponer descuentos mayores.

  • Para la empresa receptora del servicio o producto, le supone haberlo conseguido más barato que si lo hubiese tenido que pagar con dinero;
  • Además, esta empresa obtiene productos o servicios sin tener que realizar movimientos de tesorería;

Como ventaja adicional, el receptor puede probar un servicio o producto de forma más económica.

¿Cómo es el trueque en Argentina?

Revista acadmica de economa con el Nmero Internacional Normalizado de Publicaciones Seriadas  ISSN 1696-8352 El Trueque en Argentina Estrategia eficiente en tiempos de crisis? Barbara Rossmeissl [email protected] de Durante la desastrosa crisis econmica que sufri la Argentina, millones buscaron una salida en los clubes de trueque. A pesar del considerable xito que tuvo este sistema hubo tambin varios problemas que al fin y al cabo lo llevaron al fracaso. La actividad en el edificio de la CTA en Belgrano, barrio de Buenos Aires, se parece a un mercadillo comn y corriente.

  • En pequeas mesas se ofrecen libros, alimentos, zapatillas o productos cosmticos;
  • Lo que es distinto en esta feria, es que los productos no se pagan con pesos argentinos, sino con tiquets de trueque, los llamados crditos;

El sistema de trueque es muy fcil. Sus miembros producen y consumen a la vez y por eso se llaman prosumidores. Cada persona tiene que ofrecer productos o servicios en los clubes de trueque para obtener crditos con los cuales puede ir a trocar los productos de otros prosumidores.

  • Los nuevos miembros reciben 50 crditos para poder empezar;
  • Por lo tanto, el nombre trueque no es tan correcto porque el sistema dispone de una moneda propia y por eso se trata de un sistema mercantil;
  • Hasta el estallido del sistema de trueque a finales del 2002 se pudo conseguir casi todo en los clubes de trueque que por tanto fue una estrategia de supervivencia real y necesaria para mucha gente que no tena algo muy importante: plata;

Experimentos como el trueque argentino con moneda propia ya existan y existen en todo el mundo. Sobre todo en tiempos de crisis tenan sus auges y lograron respectables xitos. Ya durante la crisis econmica mundial en los aos 30 la municipalidad del pequeo lugar austriaco Woergl introdujo una moneda local con la cual la alta tasa de desempleo se pudo reducir un 25% en menos de un ao.

  • En Alemania, durante los primeros aos despues de la Seguna Guerra Mundial se fundaron varios clubes de trueque sobre todo en el sur del pas;
  • Ellos practicaron el trueque directo o tambin a traves de tiquets y contribuyeron a mejorar la situacin de la poblacin participante;

Sin embargo, el trueque argentino es hasta ahora el fenomeno ms grande a nivel mundial. Los xitos que tuvo el trueque y que fueron publicados en los medios de comunicacin tanto a nivel nacional como internacional, dieron el motivo para mi estada en Argentina.

El objectivo de las investigaciones all era buscar la respuesta a las siguientes preguntas: Hasta que punto pudo ser el trueque una alternativa para los excluidos de la economa formal? Cuales fueron los problemas que tuvo esta economa paralela y que la llevaron al fracaso justamente en el peor momento de crisis? La mayora de los prosumidores se metan en los clubes de trueque cuando haban perdido su trabajo.

Desempleo y falta de dinero son parte de la vida cotidiana de millones de argentinos. Ya desde el 1998 la Argentina sufre una crisis econmica que en el 2002 lleg a su extremo y oblig a la mitad de la poblacin argentina a vivir en pobreza. [1] Casi un tercio de la poblacin eran indigentes, es decir, no tenan ingresos suficientes para cubrir sus necesidades alimentarias bsicas.

Las causas del desastre econmico son varias. La poltica econmica de los aos 90 consisti en una apertura radical hacia afuera combinada con una ola de privatizaciones y el establecimiento de la convertibilidad en 1991 que at el peso al dolar con un tipo de cambio fijo de 1:1.

A pesar de ciertos xitos de este modelo, ya pronto se hicieron notar los efectos desastrosos de esa poltica econmica que llevaron al pas a la recesin a partir del 98. La convertibilidad result en la sobrevaluacin del peso que no slo propici importaciones irracionalmente, sino que tambin opuso una formidable traba a las exportaciones nativas.

[2] En combinacin con una fuerte deregulacin de los mercados y la privatizacin de todas las empresas estatales se produjo un fuerte proceso de desindustrializacin a lo largo de la dcada. La industria argentina perdi grandes porciones del mercado interior por la competencia de los productos extranjeros ms baratos.

Al mismo tiempo las exportaciones perdieron en competitividad por sus altos precios. Muchas pequeas y medianas empresas tuvieron que cerrar por eso y tambin por la radicacin de grandes empresas multinacionales en el pas. La transformacin fue tan veloz como intensa.

Pocas estructuras fabriles en el mundo sufrieron un cambio tan audaz de las reglas de juego en un plazo tan breve. Como consecuencia la tasa de desempleo creci de 6,5% en el 1991 a 12,9% en el ao 1998. Con el desempleo deterioraron varios indicadores sociales.

El proceso de desindustrializacin fue acompaado por el creciente subempleo y la informalidad de los puestos de trabajo. Los trabajos basura de autosubsistencia registraron un salto, trabajos que se caracterizan en todos los casos por la baja productividad y por la alta precariedad de las condiciones laborales.

  1. Muchos buscaron una salida en formas de autoempleo, abrieron quioscos, despensas, gomeras o microemprendimientos que produjeron ropa, alimentos o artesanas;
  2. Con respecto a los salarios se produjo una cada en el mercado formal que a partir de 1998 se agudiz;

Al mismo tiempo se estima que la diferencia de salarios entre el sector formal e informal es del orden del 40%. La perdida de ingresos de los hogares llev a una fuerte polarizacin social y al empobrecimiento de grandes partes de la poblacin. Cuando en 1993 el 17,8% de los argentinos viva en pobreza, en octubre del 2001 ya era un 35,4%, es decir un tercio de la poblacin.

Sobre todo la clase media que historicamente fueron un sector muy fuerte en la sociedad argentina respecto al contexto latinoamericano sufri una seria reduccin del poder adquisitivo formando la llamada nueva pobreza [3].

Estos nuevos pobres normalmente podan todava satisfacer sus necesidades bsicas de alimentos y indumentaria pero ya tenan problemas en pagar las cuentas de agua, luz y telefono con sus ingresos reducidos. Muchos tenan que vender sus casas o autos y se quedaron sin la posibilidad de salir con sus amigos a los lugares de antes como bares o discotecas.

  • La situacin precaria de las finanzas pblicas culmin a finales del 2001 en la declaracin de la cesacin de pagos sobre la enorme deuda de 144 billiones de dolares [4];
  • La anticipacin del default produjo una corrida bancaria en noviembre del 2001 [5] que fue contestada por parte del gobierno con el famoso corralito;

Como consecuencia surgieron fuertes disturbios sociales en todo el pas que obligaron al presidente de la Rua y a su gabinete a renunciar. El corralito y la salida de la convertibilidad marcaron el ambiente econmico y social del ao 2002. El corralito impact tanto a la economa formal como a la informal.

  • Mientras la primera sufri la interrupcin de las cadenas de pago, lo que dao el comercio y la produccin, el corralito sec la plaza de liquidez para la economa informal generando problemas gravsimas en los niveles ms pobres de la poblacin, pues en este sector todas las transacciones se hacen en efectivo;

[6] A su vez, la clase media vea sus ahorros amenazados o ya perdidos por la reprogramacin de los ahorros en dolares. La salida abrupta de la convertibilidad tuvo graves impactos sobre la economa. La inflacin aument enormemente y acumul 41% en 2002. Los precios de la canasta de productos bsicos en Argentina se dispararon un 73% en promedio durante ese mismo ao por el efecto de la devaluacin del peso.

[7] Al mismo tiempo los salarios seguan acortandose y el desempleo alcanz con un 21,5% en mayo un rcord histrico. Ms que la mitad de la poblacin trabajaba en el sector informal bajo circunstancias precarias.

[8] Como consecuencia de todos esos procesos se produjo un fuerte derrumbe del consumo privado. La gente empez a comprar slo lo ms necesario. Tambin productos como cerveza, yogur o galletitas que antes eran parte de la vida cotidiana se consumieron mucho menos.

  1. [9] Por la perdida del poder adquisitivo el nmero de personas que viva por debajo de la linea de pobreza alcanz el 57,5% del total de la poblacin argentina;
  2. En las provincias del norte del pas la situacin es mucho ms grave con un porcentaje aproximadamente del 70%;

Con un 24,7% el porcentaje de los indigentes alcanz extremos hasta entonces desconocidos. La clase media desapareci casi por completo. [10].

¿Que fueron los clubes del trueque?

Mientras en la economía mundial se registra el avance de las denominadas «monedas globales» —como el dólar, el euro, el yen— que tienden a «concentrar» todas las operaciones comerciales, en la Argentina de la crisis de 2001 se asistió a un proceso inverso, dado por un fuerte retroceso de la moneda de curso legal y un avance exponencial del trueque y de los medios de pago alternativos.

La caída de la producción, la baja del consumo y la recesión récord, que azotaban desde 1998 la economía argentina, alentaron la aparición de diversos mecanismos de sustitución del dinero real. Ese fenómeno alcanzó tanto a los gobiernos como a los agentes privados.

Hacia finales del año 2001 y comienzos de 2002, Argentina afrontaba una de las crisis más profundas de toda su historia. 1 Si bien resulta complejo establecer un punto de partida de dicho desequilibrio, se puede ubicar su mayor visibilidad en los últimos meses del gobierno de Fernando de la Rúa, en un contexto social producto de más de diez años de políticas de ajuste estructural.

  • 2 En este escenario adquirieron protagonismo diversas iniciativas de la sociedad civil, algunas totalmente nuevas, tales como asambleas barriales y cacerolazos; y otras preexistentes, con mayor protagonismo durante este periodo, como piquetes, microemprendimientos y proyectos vinculados con la economía social: experiencias de fábricas recuperadas, cooperativas de cartoneros, trueque, etc;

, además de la solidaridad, que llama la atención por su intensidad y por la novedad de muchas de sus fórmulas. Sin desconocer esta multiplicidad de mecanismos organizativos surgidos desde la sociedad civil ni los diversos instrumentos económicos, sociales y políticos que el Estado ha utilizado para hacer frente a la crisis, en esta comunicación nos proponemos focalizar la atención sobre una de las dos estrategias que han tenido un alto nivel de masividad, especialmente durante el año 2002, y que estuvieron directamente asociadas con la necesidad de generar «contención social».

  1. Una surgió como respuesta del Estado nacional: el Plan Jefas y Jefes de Hogar Desocupados; la otra, desde la sociedad civil: el trueque, que si bien su origen data de 1995 obtuvo relevancia en la agenda pública, estatal y mediática durante el año 2002;

Desarrolladas inicialmente por la clase media empobrecida, posteriormente se fueron integrando amplios sectores de las clases populares, nacieron como respuesta a la crisis económica, a la falta de trabajo y recursos; se fueron potenciando por la casi ausencia de dinero circulante debida al «corralito» 3 bancario; y se convirtieron en el ámbito en que millones de ciudadanos buscaron obtener una digna economía de subsistencia.

Hasta su declive a finales de 2002 se podía conseguir casi todo en los clubes de trueque; actuaron como estrategia de supervivencia necesaria para mucha gente que no tenía dinero. Experimentos como el trueque con moneda propia ya se dieron con anterioridad en otros lugares del mundo y también en tiempos de crisis, consiguiendo respetables éxitos; 4 pero lo que confiere originalidad al fenómeno del trueque argentino es su dimensión, ya que constituyó el fenómeno más grande a escala mundial.

Sus creadores sostienen que se trata de un estilo de vida y de una forma de reinserción ciudadana. Pero aunque resolvió los problemas inmediatos de mucha gente, el crecimiento exponencial de los clubes planteó serias dificultades y problemas que terminaron conduciéndolo a su decadencia.

BREVE HISTORIA DEL TRUEQUE ARGENTINO El origen de la red de trueque se remonta al 1. º de mayo de 1995, en Bernal, localidad correspondiente al partido de Quilmes, en el conurbano bonaerense, cuando Horacio Covas, Carlos De Sanzo 5 y Rubén Rávera, un grupo de vecinos ecologistas que ya habían puesto en marcha algunos emprendimientos productivos de huertas orgánicas, deciden reunir a vecinos del lugar para hacer frente a necesidades concretas surgidas de la falta de trabajo; el club reunió en sus comienzos a veinte personas, al estilo de un grupo de autoayuda inspirado en Alcohólicos Anónimos, para «.

alcanzar un sentido de vida superior mediante el trabajo, la comprensión y el intercambio justo» y «responder a normas éticas y ecológicas antes que a los dictados del mercado, el consumismo y la búsqueda de beneficio a corto plazo» ( Stancanelli 2002: 8 ).

Para celebrar sus reuniones eligieron las instalaciones abandonadas de la ex fábrica textil La Bernalesa. De acuerdo con el relato de los fundadores, la iniciativa estaba inspirada en la experiencia brasileña de la «Campaña contra el Hambre» , liderada por Betinho, que había reunido de modo descentralizado a un conjunto de instituciones sociales y varias ONG.

La red de trueque surgió como resultado del encuentro de dos vertientes: una ecologista, el Programa de Autosuficiencia Regional, creada por De Sanzo y Ravera; y otra empresaria, la Red Profesional, de Horacio Covas. Esta asociación ayudó a potenciar ambas iniciativas, trasformándolas en una nueva propuesta, superadora y de mayor alcance.

Más tarde, entre 1996-97, se concreta la incorporación de una tercera corriente, la Red de Intercambio de Saberes y Cibernética Social promovida por Heloísa Primavera y Carlos Del Valle, que hacen importantes aportes metodológicos, introduciendo técnicas de dinámica grupal explícita, incorporando los intercambios de saberes como una nueva modalidad, y poniendo énfasis en la capacitación permanente como condición para el crecimiento de la red ( Leoni y Luzzi 2003: 15 ).

En Argentina, si bien el hambre no constituía un tema social relevante, sí comenzaba a serlo el desempleo, por lo que el trueque aparecía como una alternativa frente a una necesidad social. Se comenzaron a reunir los sábados, concurriendo aproximadamente unos sesenta participantes. Figuras 1 y 2. Ticket de trueque por valor de 5 créditos equivalente a 5 pesos, correspondiente a la Red Global de Trueque Solidario. Muchas personas conservan gran cantidad de tickets sin ningún valor al desaparecer el fenómeno. Fotografía realizada por la autora del anverso y reverso de un «crédito» de los llamados «del arbolito».

Durante sus primeros seis meses de vida, el club de trueque de Bernal evolucionó en medio de una atmósfera de entusiasmo local: «… Por turno, los socios ingresábamos a un sector donde dejábamos diversos productos como tartas, empanadas, pizzas, artículos de vestimenta y artesanía, descontándose el consumo personal del saldo de la tarjeta [los datos se manejaban en planilla de cálculo]» ( De Sanzo 1998: 9 ).

La experiencia comienza a repetirse en la ciudad de Buenos Aires y en la zona norte de la provincia, en Olivos, pero como se hace complicado el manejo del sistema de tarjetas y planillas de cálculo se introduce la edición del «vale de intercambio o crédito».

  • Cuando los intercambios empiezan a darse entre socios de varios clubes y zonas, nace una red de club del trueque: la Red Global de Trueque Solidario, RGT, según el nombre que figura en el formato inicial del «ticket trueque»;

La unidad de cambio es denominada «crédito», con equivalencia a la moneda oficial, 1 crédito=1 peso ( Hintze 2003: 52 ). Un año después de la inauguración, el primer nodo ya contaba con mil socios. En el año 1996, Hora Clave , programa del célebre periodista Mariano Grondona, dedicó una emisión al fenómeno y a partir de ahí se desató una verdadera eclosión del trueque que alcanzó una dimensión nacional, expandiéndose especialmente en las provincias de Río Negro, Santa Fe, Córdoba y Mendoza.

En 1997 son 2. 300 socios y en 1999 llegan a 180. 000 los participantes. Un año más tarde, el incremento es exponencial: el trueque alcanza a 320. 000 personas, reunidas en cerca de 400 nodos ubicados en 15 provincias y la ciudad de Buenos Aires.

En 2001 la cantidad de nodos se duplica y los participantes llegan a medio millón en más de veinte provincias. A comienzos de 2002 se produjo la eclosión, registrándose un impresionante ascenso a partir del impacto producido por la crisis del sistema bancario argentino, que aunó la recesión económica a la disminución notable del dinero circulante, calculándose ya la existencia de cuatro mil quinientos nodos en funcionamiento y de un número de participantes superior a los dos millones. Gráfica de realización propia. Figura 3. Expansión del número de nodos de trueque en Argentina, desde su origen en 1995 hasta 2002 en que alcanza su máxima expansión en los momentos más agudos de la crisis. Diferencias internas derivaron en dos grandes redes: la Red Global del Trueque, RGT —con sede en Bernal—, y la Red de Trueque Solidario, RTS, que aglutinaba a la mayoría de los nodos del país, cuyo funcionamiento es independiente y horizontal ( Stancanelli 2002: 9 ). Figuras 4 y 5. Anverso y reverso de un ticket por valor de 5 créditos correspondiente a la Red de Trueque Solidario. En esta red se hace especial hincapié en el valor de intercambio y no monetario de los mismos. Fotografías realizadas por la autora. VIVIR DEL TRUEQUE El club de trueque era una organización de «prosumidores».

6 Antes del establecimiento del «corralito» se registraban en los nodos veinte mil personas por mes, mientras que desde el colapso del sistema financiero se integraron cinco mil socios cada día ( Leoni y Luzzi 2003: 17 ).

El concepto de prosumidor se tomó del libro La Tercera Ola , de Alvin Tofller, que define como tal a las personas que son al mismo tiempo productores y consumidores ( Hintze 2003: 37 ). La iniciativa se propagó por todo el país, generando un intercambio incalculable de bienes y servicios que de otro modo hubiera sido difícil de llevarse a cabo.

Los intercambios de bienes y servicios se realizaban en lugares llamados nodos y la moneda que se utilizaba era un papel llamado crédito, que tenía un valor semejante al dinero oficial en Argentina. Este mecanismo de economía alternativa no trató de reemplazar a la economía formal, de la que siempre pretendió formar parte.

Por el contrario, el objetivo era ser un complemento para aquellos que por diversas circunstancias estaban parcial o totalmente fuera del sistema económico, obteniendo a través de esta actividad un insumo, a veces fundamental, para la subsistencia de muchas familias.

7 Estos clubes se interconectaban configurando una gran red nacional. El éxito creciente del club de trueque en Argentina generó un crecimiento explosivo de la red. La red de trueque se componía de todos los nodos existentes en el país, y en los momentos más agudos de la crisis, durante el año 2002, llegó a aglutinar entre seis y siete millones de personas, para iniciar desde entonces un declive continuado y prácticamente desaparecer; ya que no hemos podido acceder a ninguno desde el año 2003, como era nuestro objetivo, salvo en algunas localidades de ámbito reducido.

Figura 6. Vista amplia del nodo de trueque situado en calle Primera Junta 876, de Ciudad Madero, en la zona Oeste del conurbano bonaerense, correspondiente al partido de La Matanza. En los momentos de gran apogeo las ferias llegaron a reunir a más de 5000 personas diarias y fue, sin duda, la estrategia que permitió a amplio sectores de la clase media empobrecida poder sortear aquel difícil invierno de 2002. Figura 6. Vista amplia del nodo de trueque situado en calle Primera Junta 876, de Ciudad Madero, en la zona Oeste del conurbano bonaerense, correspondiente al partido de La Matanza. En los momentos de gran apogeo las ferias llegaron a reunir a más de 5000 personas diarias y fue, sin duda, la estrategia que permitió a amplio sectores de la clase media empobrecida poder sortear aquel difícil invierno de 2002.

  • La importancia que tenía la participación en el trueque y la posibilidad de abastecerse difería según los distintos estratos sociales;
  • En el caso de los sectores medios, que normalmente disponían de ciertos ingresos monetarios y no se encontraban en una situación de extrema necesidad, el uso paralelo del trueque les permitió obtener un mayor rendimiento de sus ingresos, mantener cierto nivel de vida y no caer en la pobreza profunda;

Vivían del trueque y podían reservar sus ingresos monetarios para los bienes y servicios que no se conseguían por créditos, por ejemplo para el pago de las cuentas mensuales de gas, luz, etcétera. Los sectores populares, sin embargo, se insertaron más tarde en el trueque impulsados casi exclusivamente por la urgencia alimentaria.

  1. Para ellos el trueque era una estrategia de sobrevivencia sumamente importante, pues se encontraban sin empleo, sin ingresos fijos y les resultaba difícil satisfacer las necesidades alimenticias de sus familias;
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A diferencia de los sectores medios no participaron en el trueque como mercado paralelo, sino casi como la única opción para conseguir algún tipo de ingreso, aunque no fuera en dinero sino en bienes y servicios. Figuras 7 y 8. En la imagen de la izquierda diversos prosumidores intercambian frutas y verduras de sus quintas. A la derecha, prosumidoras exponen diversos productos de pastelería y dulces, siendo muy común la oferta de alimentos elaborados —pastas, dulces, zumos, etc.

  1. —, mientras que con el tiempo las materias primas para su preparación, como leche, huevos, azúcar, harina, etc;
  2. , fueron un bien preciado en los nodos difícil de conseguir;
  3. Fotos procedentes del nodo de trueque del barrio de Madero, 27 de abril de 2002;

Dentro de este sector del tejido social, el abastecimiento con productos y servicios de la vida cotidiana fue el motivo principal para participar en el trueque. Los prosumidores adquirieron, por ejemplo, alimentos, ropa y servicios: peluquería, tratamiento médico, odontológico, psicológico, trabajos de fontanería, electricidad, etc.

De esa manera los hogares podían bajar sus gastos en pesos y en el caso de muchos otros directamente significó poder comer diariamente. Así nos cuenta nuestro entrevistado Horacio García, 8 remisero: Sí, lo conocí y viví del trueque; en ese momento a mí me salvó, porque yo pude solventar mí casa y al menos darle de comer a mis hijos; porque yo no tenía nada, nada de nada, a mí me sirvió mucho; yo puse lo que yo tenía, lo que sabía.

bueno, yo me dedicaba a llevar artículos eléctricos, que era lo que tenía, y después me dediqué a hacer pasteles de hojaldre que era mi fuerte, entonces iba al nodo y hacíamos el trueque … fue un momento en que el país estaba muy mal y apareció el trueque, y fue un alivio para todos, y se aliviaba también al gobierno.

Para Elsa Cataldo 9 y su familia, el trueque fue un mecanismo para subsistir: A nosotros nos fue bien, vieron ustedes que estuvieron en el Cristo, que estuvieron en la esquina del Cristo [Elsa hace referencia a una imagen tamaño natural de un Sagrado Corazón de Jesús, que preside la entrada al pueblo], bueno, ahí hay una cancha [campo de fútbol], ¿ustedes la vieron? Bueno, ahí íbamos nosotras; nos íbamos de a pie y volvíamos de a pie con la mercadería, en pleno verano a las dos, las tres de la tarde.

Hay que saber moverse, también hay que avivarse y hay que aprender; hay gente que por ejemplo trabaja en SWIFT [fábrica de alimentos], entonces esa gente trae picadillo de carne, trae algún producto cárnico y lo cambia, y hay que saber negociar. Cuando entras, hay que pensar «voy a precisar esto, voy a precisar aquello». Hemos ido a otro trueque en Rosario, pero no era lindo, era más para ropa, para cosas no tan imprescindibles… Portada de Revista 23, Buenos Aires, Argentina. 4 de enero de 2002. Figura 9. Una imagen de la Revista 23 en donde se habla del trueque; allí se daba cuenta de la importancia del fenómeno y se reseñaba que sin dinero se podían obtener productos o servicios, pagar impuestos y hasta las vacaciones. Dora Domínguez, 10 enfermera y actualmente empleada como personal administrativo, nos describe el proceso seguido en el primer club de trueque creado en San Nicolás, en el barrio Güemes: Yo estuve en el trueque, participé en el trueque también, un año y pico.

la que lleva azúcar [que por ahí no es mucha la gente], la que lleva leche, leche en polvo y, bueno, es todo un mundo ahí adentro. Laura [se refiere a su hija] vendía y yo compraba; Laura vendía, ella iba y vendía las cosas; estaba en un sitio fijo y yo iba recorriendo a medida que ella iba vendiendo, yo me iba proveyendo de lo que necesitaba.

Yo, por ejemplo, hacía jugos de frutas y cosas de tejidos, porque yo hago artesanías, entonces llevaba eso. Te digo que al principio funcionó muy bien. Cuando éramos poquitos hacíamos trueque directo, después porque empezamos a buscar información vino gente de Buenos Aires y empezaron a circular los ticket, los «tickesitos» que te servían solamente para eso, pero después ya entró la avivada.

  • Nosotros por ejemplo empezamos en el barrio Güemes, en el barrio donde yo trabajaba en el dispensario; empezamos a juntarnos, llamé a una contadora que era amiga, ella viajaba siempre a Buenos Aires; me dice, «mirá, yo tengo conocimiento de lo que hay en Buenos Aires», y empezamos a contactarnos, estuvimos como dos meses reuniéndonos antes de largarlo, fuimos el primer trueque que existió en San Nicolás Te estoy hablando de finales de 1999 a 2000, por ahí fue cuando arrancábamos;

Fuimos bárbaro, porque era un grupo chico, después se fue agrandando, pero ya con más requisitos, nosotros pedíamos que fueran cosas elaboradas, no una reventa; empezamos con cosas elaboradas tanto en alimentos como en prendas, por ejemplo: licores caseros; todo lo que es pasta, todo casero; lo único que prometíamos que no era elaborado era la verdura, vos te dabas cuenta que era cosechado de su quinta, y así fue cuando se iba agregando más gente, porque empezamos a salir en la televisión, en la radio; lo que empezamos a hacer fue poner ciertos requisitos, pero de golpe fue que apareció, porque a este trueque lo tildaron como que era un trueque del radicalismo.

Entonces, qué hicieron, Bancalari, 11 llamó a un grupo de sus punteros, 12 de mujeres, y les dijo: «a mí me arman un trueque ya, porque estos laureles se los está llevando el radicalismo». Pero nada que ver, ni siquiera militantes del partido fueron jamás al trueque, y ahí ya se tergiversó, ya se pudrió, porque aparecieron los punteros.

Éramos alrededor de cien personas, era semanal. Y después, claro, salió un trueque acá, otro allá, la cuestión es que había créditos de todos los colores, habidos y por haber, y nosotros llegado un momento llegamos a tener ochocientas personas afiliadas, pero ya no los podías controlar, no te respetaban, no respetaban a los coordinadores, no respetaban los requisitos, iba a terminar siendo una lucha de pobres contra pobres, entonces.

dijimos, no. No va más. Yo estuve un año, el segundo año siguió Ariel, que es el marido de una chica amiga, él tenía un entusiasmo y el siguió otro año más; duro dos años en total. Hubo corrupción. Uno, por ejemplo, un tipo en la ex fabrica textil La Stella apareció un día hablando que él iba a hacer la feria ahí y que quien quisiera [podía] hacerse socio, claro, en ese galpón una feria terrible y funcionó un mes, se llevó toda la guita y se fue.

Hubo muchos casos así. La gente que venía al nuestro también iba a los otros y a los otros, entonces, traían las mañas de otros sitios que les permitían cosas que nosotros no; por ejemplo, no dejábamos entrar a nadie que trajera cosas compradas, inclusive habíamos arreglado con una óptica, con carnicerías, con veterinarias, con algunos médicos, inclusive con la Clínica Alvear, entonces, ¿qué hacía la clínica? Con los créditos que recibía compraba material para la cocina, repasadores, servilletas, pero principalmente para alimentos pero, claro.

cuando empezaron a agregarse muchos de golpe y traían las mañas de los otros trueques se empezó a venir abajo. Y nosotros no quisimos quedar prendido a todo esto. Una lástima porque era muy bueno, muy bueno; yo me hice mi baño nuevo con el trueque, accedí a un montón de cosas, me instalé toda la conexión de gas porque había gasistas profesionales, pero llevaba comida, ropa, para mí fue una muy linda experiencia.

Tuvimos tres nodos: Güemes, Pompeya y barrio Alto Verde, o sea, la cabeza y dos subsedes que funcionaban en distintos días. Foto realizada por la autora. Figura 10. Una de las causas del declive: las falsificaciones de los créditos. En la imagen se muestra la cancela de entrada al nodo de Madero, donde un cartel avisaba en abril de 2002 de la existencia de créditos falsos, informando: «No se dejen engañar, informamos que han empezado a aparecer créditos no aprobados por la interzonal con la leyenda créditos bonaerenses, esto presta a confusión a los socios y da idea imaginaria de globalizar las zonas, por lo tanto informamos que zona Oeste no aceptará ningún crédito no aprobado y tiene a disposición una fotocopia color con los créditos aprobados para cualquier zona que la necesite.

  • Comisión de créditos Zona Oeste»  A pesar de la diversidad, el trueque nace principalmente como iniciativa de una clase media empobrecida;
  • No se trata de una pobreza heredada sino adquirida o, mejor dicho, a la que se han visto empujados por el proceso de crisis;

Pero, durante el crecimiento del trueque hubo una importante incorporación de sectores con un perfil más próximo a la pobreza estructural. De ahí que se pueda observar la posible relación entre el golpe final que sufrió la actividad del trueque y el lanzamiento y consolidación de los Planes Jefas y Jefes de Hogar Desocupados, observando en qué medida el abandono de los actores del trueque coincidió con la asignación de los Planes Jefas y Jefes de Hogar, ya que fueron los colectivos incorporados tardíamente los que más se beneficiaron del Plan.

  • Armando Néstor Tactagi, 13 dirigente social, comenta al respecto: Sí, hubo un momento que hubo … antes de que salieran los Planes; existía ese sector económico informal, no sé cómo llamarlo, que tuvo un desarrollo muy grande; había gente que comía, que c-o-m-í- a con el trueque;

Bueno, después salieron los Planes, al salir los Planes la gente supo que podía contar con esos $150 para poder comer. A esto se suma la crisis interna que sufrió el trueque relacionada con la desviación de conductas de sus propios actores: los abusos, las falsificaciones en los créditos, la falta de institucionalización; diversos motivos, en definitiva, que llevaron a su declive y que nuestros entrevistados han puesto de manifiesto.

Así Ana María Oliva 14 nos comparte sus impresiones sobre el trueque y las razones de su prácticamente desaparición: En un primer momento sí, porque la gente lo tomó en serio. Pero sabés que esos bonos con que se acreditaba, de pronto qué sé yo, un peluquero decía, «yo tres veces por semana voy a cortar el pelo gratis», se le daban unos créditos de papel como si fuera dinero y con eso por ejemplo podía comprar comida, o artículos de limpieza, ropa o lo que fuera.

El que tenía algo para dar, bien, y el que no brindaba un servicio. Bueno, empezaron a falsificar esos papeles, entonces tenían papeles falsificados, ya que no eran papeles pasados por la Casa de la Moneda, con el sello y hologramas y todas las medidas de seguridad, y entonces también fracasó eso y empezaron a meter cosas que no estaban permitidas y, bueno, queda muy poco.

En general, los que quedan por ahí son de comunidades muy pequeñas, el trueque entre conocidos. En lugares muy grandes, donde iba todo el mundo, alguien llevaba por ejemplo una torta, le daban un papelito que era un crédito, y con ese crédito a lo mejor compraba un champú.

Eso funcionaba bastante bien, sobre todo funcionó entre gente de clase media, que siempre tenía algo para llevar o para dar o alguna profesión para ofrecer. No fue tan importante con la gente más pobre o más carenciada porque en realidad lo que tenían para ofrecer era nada, casi nulos en servicios y objetos ninguno.

  • Cristina Irrazábal 15 nos ofrece también su testimonio: Yo lo tenía conocido de Buenos Aires, cuando empezaba a hablarse de los microemprendimientos, empezaba a decirse que había un club de trueque, porque todo estaba muy mal; entonces el odontólogo no conseguía pacientes, el contador le cerraban los negocios, por lo tanto, perdía clientes;

Entonces se empezó esto del trueque; yo te atiendo, vos dame los productos de tu huerta; después vino alguien que lo sistematizó, creó como una red, creó unos vales que tenían un valor simbólico para facilitar el trueque, ya sabemos cuál es la palabra trueque, te cambio mis anteojos por tu reloj.

Empezó en algún galpón de Buenos Aires, yo nunca lo tuve muy en cuenta. Una vez acá en San Nicolás empezó en la iglesia de Pompeya, y yo tenia unos cuantos juguetes que me habían quedado de un negocio que había tenido y me dije «bueno, vienen las fiestas, los Reyes y Papa Noel», y se me ocurrió llevarlos a ese trueque.

Tuvimos unas charlas introductorias, te enseñaban cómo calcular, un poco a ponerle precio. Hacían hincapié y pretendían que esto fuese algo de producción, que la persona lo tuviera como un trabajo. Que la persona lo elabore o produzca, que se cree como un trabajo y vaya e intercambie con otros y evitar el tema de la comercialización, sin mayoristas.

  1. El que tenga dinero, de pronto va y compra un montón de zapatillas y las vende como una boca de expendio;
  2. En la realidad, eso igual sucedía porque todos necesitan calzado o alguien le gusta tomar sus vinos y entonces hay todo de todo;

Margarita Pardo, 16 ama de casa, comenta: Sí, yo estuve mucho tiempo con el trueque, muy bueno, muy bueno. Cuando yo estaba, llevaban milanesas de soja, a veces compraban las cosas; compraban papel higiénico y otras cosas, yo lo dirigía con mi yerno. en Luz Verde, pero después se pudrió todo por los ladrones.

  • llegó un momento que era incontrolable, no había manera de controlar a la gente, entraban setecientas personas ahí en el salón de la escuela;
  • pero era una cosa que era imposible de mantener;
  • Yo me acuerdo que nosotros fuimos a la fiesta que se hizo en Buenos Aires, nos pusieron un colectivo, fuimos a una sola que no me acuerdo el nombre, porque yo tengo mala memoria;

Una fiesta hermosa con las tres personas que iniciaron el trueque, en ese lugar estuvieron artistas, inauguraron unos bustos de esas tres personas juntas … estos tres que decían que inauguraron el trueque, pero ¿sabe? El principal que se fue a España, porque se fue a España, porque era así: hacerte socio costaba $3 y te daban una determinada cantidad de tickets, todo ese dinero nosotros lo teníamos que entregar porque no se usaba dinero, nosotros teníamos créditos.

  1. bueno, todo se mandaba allá;
  2. Aquí traían de todo;
  3. pero en otros lugares llevaban muchos animales;
  4. gatos;
  5. ah, en Mendoza … se podía vivir, podías vivir;
  6. pero cuando empezó, todo esto se pudrió;
  7. Era una avalancha, iba a trocar o a vender o a comprar;

pero ¿qué pasaba?. se armaban problemas, porque vos estabas en cola horas y horas. cien personas, doscientas personas para entrar, entonces desde la cola unos a otros se encargaban cosas, de modo que algunos al llegar ya no encontraban nada. Y uno les decía «no encarguen, no encarguen, las cosas se compran en los mostradores».

pero no había caso. no había forma. llega un momento que la gente es incontrolable. O como expresa Valeria Oberti: 17 Al principio sí, funcionaban bien; compraban bien, pero después ya la gente robaba; por ejemplo había un criadero de gallinas o huerta y la gente robaba y la llevaba al trueque, y así fue desapareciendo todo; la gente tenía que invertir igual, pero bueno, fue una alternativa a la crisis; en otros lugares ha funcionado bien, podían acceder a carne, a cosas de valor … ¡Una persona hasta se compró un auto con el trueque!, no acá en San Nicolás, por la zona de Junín, Salto, en esa zona … porque había una red de trueque entre las localidades.

En un contexto en que la cantidad de socios se triplica debido a la crisis del país, la cantidad de moneda social circulante se desborda y crece el problema de lo que para algunos será la falsificación y para otros la sobreemisión de créditos. A mediados de 2002 se afirma que 30% de los créditos en circulación eran falsos.

Dos de los creadores del sistema, Rubén Ravera y Horacio Covas —coordinadores de La Bernalesa—, afirmaron que el presunto fracaso respondió a una serie de factores: … una enorme falsificación de créditos, la inflación en los precios, un ataque de ciertos medios de prensa y la especulación de aquellos que conseguían alimentos u otros elementos indispensables para una familia.

Igual, no hablan de fracaso, sino de «crisis de crecimiento» 18. Un informante anónimo 19 nos decía: Lo desvirtuaron del todo, completamente, y … ¡somos argentinos! Empezaron a hacer unos tickets que eran falsos, empezó a ir gente que tenía negocios como yo, iban y me lo decían a mí: yo compro papel higiénico a 20 y voy allí y lo vendo a 35, y hago el trueque; y entonces lo desvirtuaron; no era eso, esto tenía que haber sido una fórmula cooperativa; bueno, tenía que haberlo implementado el sistema político.

  • El padre Marcelo Doménech, 20 párroco de la iglesia de Nuestra Señora de Pompeya, donde funcionó uno de los trueques más activos de San Nicolás, nos comenta sobre el final de la experiencia: Fue interesante, pero estamos tan metidos en la corrupción que la gente misma, algunos, yo te diría delincuentes, utilizaron el trueque para poder lograr sus propias ganancias;

Una cosa increíble, porque lo del trueque tenía todo un pensamiento buenísimo: el compartir, el respeto, el confiar. El trueque lo que trajo, además de poder solucionar algunos problemas de tipo económico inmediato, traía la confianza; yo confió en vos, porque tu producto es bueno, y vos confiás en mí, porque mi producto es bueno.

  • Y entonces intercambiábamos el producto de lo que yo podía hacer, les hacia sentirse útiles y, además, si no nos conocíamos empezábamos a conocernos y a lograr una buenísima relación;
  • Pero apareció gente que utilizó el trueque para su propia ganancia y hacía negocios allá, compraban más barato allá, vendían más caro acá y recorrían, hubo gente que con la ganancia del trueque se viajó a Europa;

Una locura. El fenómeno del trueque ya no reviste la importancia de años atrás, pero constituyó la estrategia de contención más generalizada y efectiva que junto a los Planes Jefas y Jefes de Hogar Desocupados proporcionaron soluciones alternativas capaces de evitar el desborde social, y actualmente representa un referente para otros países latinoamericanos insertos en situaciones de pobreza.

¿Qué es un trueque de alimentos?

La Gobernación de Cundinamarca inició una campaña de trueque de alimentos entre municipios. – El trueque es una forma antigua de comercio que, dicen, tiene su origen entre el mundo persa y el mundo árabe. Esta estrategia de mercado también la utilizaron los Muiscas en Colombia cuando se reunían en las plazas en esa época las llamaban Ipsa y allí lograban intercambiar productos.

  • Esta es precisamente la estrategia de la  Gobernación de Cundinamarca que comenzó una campaña de trueque de alimentos entre municipios;
  • El objetivo de esta iniciativa es que mientras un municipio lleva un producto a otro, este le done otro producto de la canasta familiar y así se evite desabastecimiento en la región;

Según Viviana Pulido, secretaria de Agricultura de Cundinamarca, estas iniciativas son muy valiosas, en especial en departamentos que son rurales como: Boyacá, Huila y Cundinamarca. (Campesinos en el país donan parte de sus cultivos para las familias más vulnerables) “La idea es invitar a los habitantes a activar sus lazos de solidaridad por medio del trueque.

¿Cuáles son las desventajas del trueque?

Desventajas del trueque –

  • Al no existir un baremo establecido, resulta difícil intercambiar bienes de valor muy distinto.
  • Depende de la demanda de bienes que exista entre los involucrados, de modo que si poseemos un bien poco demandado, no podremos conseguir los que deseamos.
  • Dado que no promueve la acumulación de inventarios , ni los traduce a dinero duradero, resulta difícil realizar el intercambio en el tiempo : mañana los demandantes tendrán otras necesidades.
  • Depende directamente de los ritmos de producción y se ve inmensamente afectado por el clima o por otros condicionantes ambientales.

¿Por qué fracaso el trueque?

INTRODUCCIÓN La crisis argentina se presenta como un hecho de crónica tanto política, mediática, judicial como económica. Sin embargo, los más atentos logran superar la crónica para enmarcar el hecho en la historia: estos hechos, que terminaron en el default económico y en las rebeliones de plaza en diciembre de 2001, son intentos de cerrar la crisis, una crisis que empezó por lo menos hace treinta años.

Al analizar el contexto histórico, la crisis política tiene de hecho su historia, una historia que, por ponerle un inicio, empieza con la dictadura militar en 1976, impuesta por la oligarquía latifundista e industrial para implementar su propia política neoliberal, apoyada activamente por el gobierno estadounidense ( Di Tella 1998 , Seoane 2003 ).

La «guerrilla», que veía contrapuestos los diferentes grupos de izquierda a los de derecha ya desde 1974, durante la dictadura se trasformó en una guerra sucia y silenciosa en la que fueron físicamente aniquilados todos los grupos políticos que se oponían al régimen dictatorial —los tristemente famosos treinta mil desaparecidos—, dejando una herida todavía abierta dentro de la sociedad argentina.

Esta herida se vio profundizada por las democracias que se sucedieron —de 1983 hasta hoy— ya que no lograron independizarse de los poderes que sostenían la dictadura. Los responsables materiales e ideológicos —salvo contados casos— todavía no han sido condenados por la justicia, y la sociedad aún no ha tomado conciencia de las consecuencias provocadas.

De igual manera la crisis económica tiene su historia, vinculada con la historia de la oligarquía latifundista e industrial que, desde 1976, sostenida e incentivada sistemáticamente por las políticas neoliberales del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional, traslada sus intereses e «inversiones» a la economía financiera, cambiando paulatinamente la estructura económica-productiva del país.

En el proceso de financiarización de la economía 2 argentina se vislumbra más que una racionalidad económica la constante persecución de los intereses económicos y políticos de una clase dirigente que durante treinta años ha «saqueado» 3 al propio país sus recursos económicos, naturales y sociales para obtener un beneficio personal.

Ahora bien, analizar la crisis social dentro de un contexto histórico propio se nos vuelve más complejo. Si bien, en parte, coincide con los marcos políticos y económicos, la historia de la crisis social es más complicada, más episódica, con diversos actores involucrados.

  • Se manifestó al mundo entero a través de las imágenes de una Plaza de Mayo invadida por una multitud enojada que gritaba a la clase política: «¡Que se vayan todos!»;
  • Imágenes que mostraron la grave fractura social que ha ido profundizándose durante estos últimos treinta años de políticas económicas neoliberales que polarizan la sociedad: una pequeña parte se enriquece a espaldas de la mayoría, que ve empeorar progresivamente su calidad de vida o hasta se le niega el derecho a la supervivencia;

Asimismo en la historia de la crisis social argentina se pueden detectar muchas otras «historias» que se anclan en el contestatario espíritu argentino y tiene como objetivo «preservar», «defender» aquellos derechos ya adquiridos –—salarios dignos, determinadas condiciones de trabajo, salud y educación pública—, poniendo en acto, a su vez, experiencias de autogestión que de hecho proponen una sociedad diferente con modos de producción y reproducción social autónomos y autogestionados.

  • Son fenómenos que crean espacios de supervivencia, espacios autogobernados a través de una gestión horizontal; espacios de resistencia;
  • 4 Los obreros que deciden tomar y poner en producción las fábricas cerradas por los dueños para defender su fuente de trabajo y su dignidad, mostrando que la gestión obrera de una empresa es posible, crean espacios de resistencia;

Las «fábricas recuperadas» han entrado en el imaginario colectivo de los argentinos no solamente porque defienden el derecho al trabajo, sino también por sus éxitos productivos. Del mismo modo, crean espacios de resistencia y de supervivencia los «piqueteros», los movimientos de trabajadores desocupados que empezaron a cortar las grandes vías de comunicación, vitales para el capitalismo contemporáneo, y continuar su lucha por la reivindicación de una vida digna a través de la construcción de comunidades autogestionadas en espacios ocupados y resignificados.

También las «asambleas barriales» resignifican y dan nueva vida a plazas y calles, pues cuestionan el principio de representación y empiezan a autogestionar la vida dentro de los barrios a través de acciones comunitarias que producen servicios sociales de base para los habitantes del barrio y de los sectores más golpeados.

Nacen así fenómenos sociales que no reclaman sus derechos a las instituciones estatales, sino simplemente dan vida, a través de la acción colectiva, a aquello que necesitan: los «cartoneros» se inventan un trabajo, recolectando y vendiendo papel, vidrio, plástico, creando así el único sistema de clasificación de residuos de Buenos Aires que fue luego institucionalizado; otros grupos organizan huertas comunitarias, hornos comunitarios, roperos comunitarios, que les permiten satisfacer sus necesidades básicas.

  • 5 En este marco el trueque es uno de los tantos «fenómenos» de la crisis social argentina;
  • El trueque se encuentra a mitad de camino entre los movimientos colectivos de protesta y los movimientos positivamente reformistas: es al mismo tiempo protesta y propuesta, utopia y concreción, está a favor y en contra de las instituciones;

HISTORIA DEL FENÓMENO El fenómeno del trueque nace con el primer Club de Trueque el 1 de mayo de 1995 en Bernal, barrio del área metropolitana de Buenos Aires, en el seno del Programa de Autosuficiencia Regional desarrollado por un grupo de ecologistas de clase media.

  • 6 Tal programa se proponía aplicar las ideas ecologistas a la economía con el fin de promover el desarrollo local sustentable a través de la «producción» de alimentos en huertas tecnológicas, el «ahorro» energético y tecnológico obtenido gracias a la casa ecológica, la «distribución» y el «intercambio» de los productos en el Club de Trueque;
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El Club de Trueque es prácticamente un mercado en el cual los productos son intercambiados por medio del trueque. Los fundadores 7 especifican que no se trata del antiguo 8 trueque sino de un «trueque multirecíproco», o sea, de una modalidad de intercambio no monetaria que involucra a varias personas y a varios productos en el mismo mercado.

En la base de este nuevo sistema socioeconómico debía haber una nueva sociabilidad y relaciones de intercambio no mediadas por el dinero. El Club de Trueque debería haber sido un lugar de intercambio reservado a sujetos marginados por el sistema económico formal, desocupados o subocupados, que sin embargo podían ofrecer un servicio o un producto.

De hecho, desde los años 90 la crisis económica había comenzado a afectar también a la clase media, causando el aumento de la tasa de desempleo y una fuerte disminución de la masa monetaria en circulación. 9 Nace así la exigencia de valorar de otro modo las capacidades laborales de las personas excluidas del mercado formal a través de formas de producción y de intercambio autónomas e independientes de las instituciones.

  1. En el Club de Trueque era posible encontrar trabajo y no empleo, era posible prescindir del dinero porque los productos, los servicios y los saberes, podían ser intercambiados directamente o a través de un medio simbólico de intercambio que iría cambiando de forma a lo largo de la experiencia;

Las personas que decidían entrar en este «mercado paralelo» debían producir y consumir en igual medida, tornándose así «prosumidores». De este modo, la idea del Club de Trueque nace al interior de la clase media argentina —que hace veinte años era considerada la más rica y estable de América Latina— con el objetivo de mejorar la propia calidad de vida.

Para participar en el Club de Trueque era necesario contar con una pequeña suma de dinero e invertirla y valorarla con el propio trabajo. En este mercado semanal los prosumidores intercambiaban hortalizas, frutas, huevos, alimentos elaborados, productos artesanales con cuero, madera, etc.

Al principio los intercambios eran registrados en una base de datos; después, con el aumento de los participantes y la apertura de nuevos clubes, comenzaron a utilizarse unos vales, unos bonos llamados créditos. Al inicio eran personales y cada uno los emitía en relación con el valor de lo que producía; después, el mismo Club comenzó a emitir los créditos y a prestar a cada usuario una suma de créditos que debían ser devueltos al salir del Club.

  1. El fenómeno se expandió en poco tiempo a toda el área metropolitana de Buenos Aires y después a toda Argentina, hasta que en 1997 los Clubes de Trueque en el país ya eran setenta; entonces comenzaron a ser llamados nodos, ya que participaban en una misma red: Red Global del Trueque, RGT;

En el mismo año los nodos de la red se agrupaban en subzonas, y para generar practicidad unificaron el crédito. El gobierno de la ciudad en el mismo año implementó iniciativas para promover el trueque. En 1998 las diferentes zonas se encontraron mensualmente en una reunión llamada Interzonal para discutir temas inherentes a la organización, emisión y control de los créditos.

Ciertas zonas empezaron a alejarse de RGT hasta que, para preservar una posición de prestigio en la organización, en mayo de 1999 los fundadores editaron una publicación llamada Franchising Social , que vendían a dos pesos.

Con esta publicación pretendían defender y promover el originario modelo de Club de Trueque, e incluyeron cincuenta créditos en la revista—misma suma que antes prestaban a cada nuevo prosumidor—. RGT justificó este hecho —aquello que otros definieron como «venta de créditos»— como una manera de financiar la asociación que ya contaba con 120,000 socios.

La ruptura entre las diferentes zonas indujo a los fundadores a salir de la Interzonal en octubre de 2000; en enero de 2001 Sampayo salió de la Interzonal y fundó una nueva red: el Club de Trueque Zona Oeste; en abril de 2001 Heloisa Primavera y Charly fundaron la Red del Trueque Solidario, a la cual adhirieron las zonas que habían quedado en la Interzonal.

Estas divisiones fueron causadas por divergencias ideológicas y por una intensa lucha por el comando y la gestión de los créditos, ya definidos como los «nuevos dólares». En enero de 2001 los nodos eran 500 en todo el país e involucraban a 320,000 personas, pero a partir de octubre de 2001 los usuarios crecieron de manera exponencial por la cancelación de los planes de desempleo que fueron reactivados en mayo 2002.

Durante estos ocho meses, siete millones de argentinos sobrevivieron gracias al Club de Trueque, que se tornó una estrategia de supervivencia para el sector más pobre de la sociedad argentina. Por el contrario, la clase media comenzó a alejarse de un sistema que ya no tenía los principios de solidaridad del inicio, de equidad entre producción y consumo, por causa de la ola de personas que, aun no teniendo capacidad productiva, entraron en el sistema para consumir «lo que podían».

En mayo de 2002 dejó RTG de aceptar inscripciones y perdió totalmente el control de los nodos y de los créditos; a este cuadro se le unió un grave fenómeno de falsificación de créditos que contribuyó a la pérdida de confianza en el sistema. En el mismo mayo de 2002 existían 6,000 Clubes de Trueque, pero al final de 2002 quedaban solamente 1.

000. En 2003 RGT implementó un programa de reactivación de un sistema que «se les había escapado de las manos» a sus mismos ideadores, no porque la gente se hubiera apropiado del sistema sino porque la capacidad de producción y distribución de éste fue utilizada de manera incoherente con respecto a las modalidades de funcionamiento del mismo, causando así su colapso.

El «experimento social» del trueque siguió siendo desarrollado por los fundadores con una conciencia madura sobre la complejidad de la gestión de «otro» sistema, y por los usuarios dada la capacidad del sistema para hacer frente a las distintas necesidades sociales.

La historia o, mejor dicho, «las historias» del trueque son complejas, pero ninguna de ellas negaría que el trueque es uno de los fenómenos sociales que en Argentina demostró cómo la riqueza de la sociedad civil puede hacer frente a la pobreza de las instituciones.

EL PROYECTO Y LAS PRÁCTICAS Ya desde sus inicios el fenómeno del trueque llamó la atención de intelectuales, economistas, sociólogos y antropólogos de universidades, organizaciones internacionales, del poder político, del poder económico, etc. Sin embargo, gran parte del análisis llevado a cabo ha privilegiado un abordaje propiamente económico del fenómeno: se buscaba así una respuesta a interrogantes tales como: ¿es el trueque un modelo alternativo al capitalismo?, ¿es posible una economía no monetaria?, ¿puede ésta coexistir con el capitalismo?, ¿cuáles son las reglas de sustentabilidad y gobernabilidad económica del trueque?, ¿estamos en presencia de una «economía solidaria» y de una «moneda social»? Si bien estos interrogantes son pertinentes, se vuelven absolutamente reduccionistas si no los ubicamos en un análisis más amplio.

  1. Del mismo modo, tampoco es apropiado analizar un fenómeno en continua evolución como si fuera una actuación coherente de un proyecto bien estructurado;
  2. A partir de un enfoque socioantropológico nos proponemos destacar los diferentes valores que asumen el proyecto y las prácticas del trueque;

Por proyecto entendemos el diseño del sistema económico así como fue pensado y repensado por sus fundadores y por los ideólogos que fueron agregándose durante el desarrollo del proyecto en cuestión. Los fundadores admiten que nunca existió un proyecto definitivo de Club de Trueque: lo único cierto es que debía ser un instrumento que permitiera una nueva sociabilidad y unas relaciones de intercambio no mediadas por el dinero; la forma y el funcionamiento de los Clubes de Trueque resultaron un experimento continuo que tuvo que ajustarse tanto a las diferentes disputas ideológicas al interior de RGT como a los cambios socioeconómicos devenidos luego de la crisis de 2001.

Los fundadores del trueque se propusieron, sobre todo, la constitución de un sistema de intercambio no monetario más que una «nueva sociabilidad» que se habría generado como consecuencia de estas «nuevas» relaciones de intercambio no monetario.

Para ser así considerado, el medio de intercambio no debía presentar la característica de «reserva de valor» propia del dinero por ser ésta la causa del «peor mal del capitalismo»: la acumulación. Si bien consideraban al capitalismo un sistema económico contradictorio y no equitativo, el objetivo del trueque no era crear un sistema alternativo al capitalismo sino un sistema paralelo al mercado formal.

Su función contemplaba involucrar a los marginados para que desarrollaran experiencias laborales y crearan así su propia actividad con el fin de entrar luego, de manera menos traumática, en el mercado formal.

Es claro, entonces, que el Trueque fue ideado como un «sistema de pasaje» hacia el mercado formal. La lectura del fenómeno como un sistema alternativo al capitalismo surge ya sea al interior del grupo de ideólogos —como Heloisa Primavera y Charly, que intentarán encaminar en tal dirección el fenómeno con la Red del Trueque Solidario, RTS—, como en las universidades, en particular en la Universidad Nacional General Sarmiento, que criticará duramente a RGT acusándola de incoherencia y apoyará la línea de RTS.

Presentado así el proyecto inicial del trueque es útil detenerse sobre el significado real que ha tenido el fenómeno para quienes en él participaron. Los actores sociales que lo hicieron pueden dividirse en dos categorías: ideólogos y usuarios.

Desde 1995 hasta 1999 se da un fuerte involucramiento ideológico por parte de los usuarios de los nodos con respecto a los doce principios de RTG. Sin embargo, a partir de 2000, y en coincidencia con la explosión del fenómeno, tal involucramiento comienza a disminuir progresivamente.

  1. Esto se verá reflejado en la distancia y la incoherencia cada vez mayor entre las prácticas de los usuarios y el proyecto de los ideólogos;
  2. A tal incoherencia es, en parte, imputable la parcial «derrota» del trueque como sistema económico original y distinto;

Las formas culturales de la clase social de pertenencia de los usuarios seguramente han influido en el grado de involucramiento ideológico con respecto al proyecto del trueque, el cual ha sido presentado como un sistema económico que se basaba en una nueva ética: la «ética del ser», contrapuesta a la «ética del tener».

Hasta 1999 los usuarios del trueque pertenecían, en su mayoría, a la clase media en decadencia, y encontraban en el nodo un lugar en el cual mejorar su calidad de vida, ya fuera desde el punto de vista económico como social; posteriormente entraron en el sistema usuarios pertenecientes a la capas más pobres de la sociedad, esto determinó una caída de la calidad y la cantidad de los productos intercambiados hasta llegar a la insostenible situación en que cerca de cien mil usuarios producían para un millón que solamente consumía.

De este modo, el trueque se había trasformado en una estrategia de supervivencia por la cual todos los principios de solidaridad y reciprocidad perdieron importancia frente a la «necesidad de comer». A los usuarios les eran ajenas las disputas teóricas y la mayoría de ellos participaba sin plantearse problemas ni contradicciones en las diferentes redes existentes.

Tampoco el proyecto de «reactivación», promovido desde 2003, parece haber conseguido incluir a los usuarios en el proyecto más general del trueque. Los mismos ideólogos, inducidos por presiones externas y no totalmente concientes de la complejidad del sistema que habían creado, tomaron iniciativas que minaron la sustentabilidad económica del sistema del trueque: en particular, minaron el principio de «prosumisión» —equilibrio entre producción y consumo—, aceptando en el mercado del trueque «objetos» que no habían sido directamente producidos por el usuario que los intercambiaba, como por ejemplo objetos usados o productos provenientes del mercado formal.

Esto significó que, en un sistema pensado para la satisfacción de las necesidades básicas, comenzaron a ser introducidas «mercaderías» provenientes de un sistema externo. Tal sistema no producía para satisfacer las necesidades de una comunidad 10 sino para la venta generalizada; a su vez, producía respecto del valor de cambio del objeto en cuestión y no con respecto a su valor de uso.

El desequilibrio entre los dos tipos de producción era inevitable pues se intentaba hacer confluir en un mismo mercado «cosas» producidas por un sistema casi precapitalista —en el cual la tierra y el trabajo no son mercaderías y el valor de las cosas es dado por el tiempo de trabajo empleado en producirlas—, con «cosas» producidas por un sistema capitalista —en el cual el valor es regulado por la ley de la oferta y la demanda—.

Se exigía así hacer equivaler la producción y el consumo de un grupo inevitablemente heterogéneo en relación con las expectativas y necesidades. Conjuntamente a la aceptación de las mercaderías, en los Clubes de Trueque se aceptó también el valor de cambio, intrínseco a la naturaleza misma de la mercadería, y esto a su vez no pudo más que generar el «dinero».

  • De hecho, para facilitar los intercambios, los fundadores introdujeron algo similar al dinero pero que se diferenciaba de éste por estar privado, según su opinión, de la particular propiedad de ser reserva de valor: introdujeron así el «crédito», técnicamente un bono de descuento por el porcentaje total del «producto», que debería haber facilitado el intercambio entre productos de valores diferentes, desarrollando las funciones de unidad de medida y de medio de circulación;

El temor de que estos bonos se parecieran demasiado al dinero y que la gente los utilizara como si fueran tal incitó a los fundadores a buscar estrategias para diferenciar de alguna manera el «billete» del crédito de un billete cualquiera: en un primer momento los bonos debían estar firmados por quienes los habían utilizado para ser luego sustituidos por nuevos «billetes»: de esta manera el crédito no parecía una herramienta impersonal y anónima como lo era el dinero.

El valor del crédito encierra el valor de producción que se agota en un único intercambio. Sin embargo, la tarea de firmar cada crédito e introducir nuevos créditos ligados a los nuevos intercambios tornó el sistema tan complejo que fue luego abandonado.

De todos modos, los créditos siguieron llamándose «bonos de descuento», pero en el reverso, según los diferentes Clubes de Trueque, se incluyeron explicaciones sobre el uso y función de los créditos: la no intercambiabilidad con el dinero de curso legal y la función de facilitar los intercambios.

Debido a que estas explicaciones no implicaron un cambio automático en las prácticas de los usuarios, los fundadores encontraron otra estrategia para desalentar la acumulación de los créditos: la oxidación.

Cada crédito mantenía su valor durante un año; luego perdía progresivamente su valor a razón de 12% anual. A pesar de todas estas precauciones, desde 1999 en adelante los usuarios consideraron y utilizaron los créditos como si fueran dinero: los ahorraban, los acumulaban, tenían siempre como referencia los precios del mercado formal para decidir el valor de sus productos: recrearon así en los nodos las dinámicas propias de la economía capitalista.

En consecuencia los Clubes de Trueque sufrieron el problema de la falsificación, la inflación, la creación de pequeños y grandes monopolios y el inesperado fenómeno de los «pobres que explotan a paupérrimos».

Fue por esta razón que, una vez perdida la confianza en los créditos por causa de falsificaciones e hiperemisiones, el sistema se colapsó como cualquier sistema monetario. «FRACASO» ECONÓMICO Y ÉXITO SOCIAL Si bien en parte se reproducían las dinámicas del sistema capitalista, la gente continuó participando en el trueque ya que, de todas las maneras, obtenían un beneficio económico.

  1. El trueque era un sistema abierto a todos, un sistema que no exigía garantías, un sistema que aceptaba e incluía a los marginados del mercado formal;
  2. Es innegable que este sistema, nacido por exigencias prácticas, sobre todo económicas de los mismos protagonistas y de su clase pertenencia —esa clase media argentina que veía empeorar de manera incesante la calidad de vida a la cual estaba acostumbrada y que se tornaba cada vez más pobre—, haya obtenido el objetivo que se había fijado: mejorar la vida de las personas, solucionando el problema de la insuficiencia de dinero y el desempleo;

Sin embargo, no consiguió alcanzar el objetivo de ser un sistema no monetario. La utopía de un mercado sin dinero que pudiera convivir con el mercado capitalista fracasó ante la potencia y la invasión de las mercaderías, del valor de cambio, del dinero, de los valores y las prácticas que impregnaron todas las relaciones sociales.

El proyecto de cambiar las relaciones de producción capitalista —y las relaciones sociales en éste basadas— variando sólo la forma del dinero y refugiándose en un pasado premonetario no podía más que naufragar.

El creer que el problema del capitalismo está solamente en el dinero en cuanto reserva de valor y que, eliminando tal característica, se logra eliminar las contradicciones del capitalismo, es fruto de un análisis muy superficial. 11 De hecho, la falta de dinero de curso legal no fue resuelta con una vuelta al trueque, sino con la sustitución de este dinero con un dinero de tipo «privado».

Los ideólogos definen los créditos como «moneda social», pero el hecho mismo de no haber sido verdaderamente una «moneda social» —o sea creada, administrada y controlada por toda la comunidad— provocó, con el paso del tiempo, una pérdida de confianza en los créditos.

Tal vez por causa de la evolución demasiado rápida del fenómeno fue evidente la falta de un proceso de autogestión colectiva, no solo de la moneda sino del fenómeno en general. En las distintas redes fueron reproducidas las relaciones jerárquicas que cristalizaron una división entre ideólogos/dirigentes y prosumidores, de manera que las dos categorías practicaron y vivieron el trueque con finalidades y modalidades distintas.

Resultó así un sistema lleno de contradicciones, sobre todo al obstinarse en considerarlo un «sistema económico alternativo» al capitalismo, objetivo que los fundadores nunca se propusieron pero que ciertos intelectuales continúan proponiendo como única clave de análisis y como criterio último para juzgar sus éxitos.

Al considerar los éxitos de la experiencia del trueque como sistema económico es posible afirmar que nunca existió en tanto sistema alternativo al sistema capitalista, sino que lo hizo efectivamente en tanto sistema complementario a éste, permitiendo la reproducción material y social de siete millones de personas: es posible también sostener que el trueque ha fracasado en tanto sistema económico no monetario y que ha presentado las características de un sistema económico solidario sólo hasta 1999.

  1. Con respecto a los «principios» elaborados por los fundadores, el trueque fracasó porque no fue capaz de eliminar las dinámicas y las prácticas capitalistas, o sea, las «mercaderías» y el «dinero»;
  2. No obstante, es posible afirmar que el verdadero éxito del trueque se encuentra en sus efectos imprevistos y las funciones latentes 12 que tienen, que se relacionan con la dimensión económica, social y política del fenómeno;

Las funciones latentes analizadas subrayan que el trueque satisface varias necesidades sociales que van más allá de la simple necesidad del sustento material, aunque los prosumidores adjudican una motivación sobre todo económica a la propia participación.

  • A partir del análisis de las funciones latentes resulta evidente que muchas personas comenzaron a participar en el trueque para salir del aislamiento y de la depresión causada por la pérdida del empleo y, como consecuencia, de un conjunto de relaciones sociales;

[Con el Club de Trueque] uno no se deprime, se distrae, conoce gente, intercambia conocimientos y culturas. 13 Antes [de participar en el Club de Trueque] tenía la moral baja, estaba deprimida, ahora ya no. 14 [El Trueque ha cambiado mi vida] económica y humanamente: te relacionás con gente [de] diferentes clases sociales, de diferentes edades; tenés la ocasión de conocer los problemas de los otros, de desahogarte, es un poco como ir al psicólogo.

  • 15 El Trueque cambió 80% de mi vida, sobre todo por lo que está relacionado al contacto con la gente y el trabajo;
  • 16 El Club de Trueque deviene un lugar en el cual se socializan los problemas causados por el desempleo y en el cual se buscan soluciones de forma colectiva;

Aquello que las personas logran encontrar en el trueque no es la posibilidad de un empleo sino de un «trabajo», o sea de una actividad social que los hacen sentirse útiles, necesarios para la vida de una comunidad: y a través del trabajo, con y por los demás, a través del intercambio y la interacción constante con los demás participantes, las personas logran salir de esa depresión causada por la marginación laboral y social.

De ahí que muchos reconocen en el trueque un efecto de terapia de grupo. [Para mí, el trueque] es como una terapia, es como estar con amigos. 17 [El trueque] me saca el estrés, no es solamente un negocio, es una excusa para estar con la gente, una terapia.

18 La participación en el Club de Trueque permite recrear los lazos sociales que los sujetos instauran cuando tienen la posibilidad de actuar en la sociedad, es decir, de trabajar. Las personas se sienten mejor y se sienten mejores porque sus trabajos vuelven a tener valor para una comunidad, la del trueque.

Me siento útil. 19 Me siento mejor y además estoy en medio de la gente con tranquilidad. 20 [En el Club de Trueque] lo que sabés hacer vale, y esto te anima y te ayuda también económicamente. 21 [Aquí] ahora hago un trabajo que me gusta y puedo pagarme también las clases de bordado.

22 Los «jefes de familia», en modo particular, readquieren la dignidad y la confianza en sí mismos y en sus capacidades productivas cuando perciben que, participando en el trueque, pueden continuar solventando las necesidades de sus familias. En el trueque todos redescubren sus capacidades de trasformar la realidad, de producir cosas o servicios, todos pueden y deben contribuir al mantenimiento de la comunidad a través de su trabajo.

[Participar en el Club de Trueque] es un esparcimiento, es hacer algo para sentirse útiles entre la gente. 23 [Participar en el Club de Trueque] hace sentir [a] la gente útil. 24 Al comienzo muchos hombres consideraban humillante participar en el trueque para sobrevivir y, de hecho, la mayoría de las veces fueron las mujeres quienes condujeron a sus maridos al Club de Trueque.

Las mujeres adquirieron una posición relevante en este fenómeno: son las primeras en dejar de lado cualquier orgullo y en «remangarse»; son las que más fácilmente encontraron algo para producir: alimentos elaborados, indumentarias hechas a mano, tejidas.

Culturalmente las mujeres están acostumbradas al trabajo «informal», dado que su trabajo fundamental es el cuidado de la casa y de la familia y nunca es pagado. Son las mujeres quienes, gracias a los muchos recursos que provienen de la conducción de la empresa más difícil de administrar, la familia, logran llevar a casa lo necesario para el sustento familiar.

A través de la participación en el trueque, la mujer adquiere un papel preponderante en la familia, sustituye al hombre en la carga de jefe de familia y comienza a sentirse más autónoma e independiente; es la mujer quien elige la microempresa que va a fundar y que luego administrará, asignando tareas a los demás integrantes de la familia.

  • Este cambio de roles en la conducción de la familia es también un cambio simbólico que la mujer percibe como una equiparación con la figura dominante del marido: adquiriendo confianza en sí misma, en sus capacidades, la mujer percibe que puede ser autónoma de la protección económica y social del marido y hasta puede decidir divorciarse, si el vinculo matrimonial representa solamente una protección económica;

Los hombres no hablan al respecto y muchas veces subestiman el papel que las mujeres tuvieron en la experiencia del trueque; por el contrario, muchas mujeres subrayan el cambio que se produjo en su vida familiar y de pareja al participar en el trueque.

Uno de los efectos más relevantes del trueque es propio: el empoderamiento del género femenino. [El trueque] me permitió participar con la gente, me dio protección, tomé decisiones importantes como la de separarme de mi marido, porque me sentía contenida.

Lo más importante es que despertó mi capacidad creativa, me animó a ser y, en segundo lugar, fue una ayuda económica. 25 Contextualizando el fenómeno del trueque al interior de la tradición política, es fácil deducir que muchos de los principios en los cuales el trueque se basa son opuestos a las dinámicas y a las prácticas de la política argentina, en particular de la política que se relaciona con la clase media-baja y con la pobreza estructural.

  • Contrariamente a las políticas asistencialistas y populistas del peronismo, también implementadas por otros partidos, el sistema del trueque se basa en una cultura del trabajo independiente de las instituciones estatales y de los partidos políticos;

Los prosumidores dejan de «pedir» al Estado que les provea su supervivencia; dejan de someterse a las amenazas de los partidos políticos que ofrecen «pan a cambio de votos»: los prosumidores comienzan a ocuparse de su presente y su futuro reapropiándose de la capacidad colectiva de poder cambiar el statu quo, en particular, de poder trabajar y sustentarse de manera autónoma e independiente de las instituciones estatales.

  • Para entender la importancia de este cambio de mentalidad y de prácticas es necesario remarcar cómo el asistencialismo y el clientelismo peronista están radicados sobre todo en los barrios de clase media-baja y en las villas miseria de la pobreza estructural: el aparato peronista está constantemente presente en estos lugares a través de sus «punteros», que a su vez se apoyan en las «manzaneras», quienes están en contacto directo con la población a la cual distribuyen alimentos y de la cual obtienen votos; 26 ya son tres las generaciones de argentinos que se encuentran bajo la línea de pobreza por ser amenazadas con esta forma subrepticia de asistencialismo que les da la posibilidad de sobrevivir negándoles la posibilidad de vivir, esto es, de trabajar;
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Rechazar la limosna es el primer paso para salir de un círculo vicioso como el mencionado, y es esto lo que el trueque siempre propuso. Además, cuando el Estado y el peronismo no han logrado continuar sosteniendo tal asistencialismo, las manzaneras se convirtieron en «coordinadoras» de los Clubes de Trueque: continuaron manteniendo el papel de distribuidoras de víveres pero sin apoyarse en el peronismo, autonomizándose y autogestionándose.

El rechazo del dinero y del peso en los Clubes de Trueque más que un rechazo al capitalismo en general es un deseo de autonomía respecto a lo que la moneda de curso legal representa: el Estado. Aquel Estado gobernado como si fuera una res privata, que hipoteca el futuro de los argentinos, vende lagos y montañas, polariza la sociedad.

El Estado y los partidos no son más un referente, y si bien no es posible afirmar que el trueque haya sido una experiencia satisfactoria de autoorganización, es posible afirmar, en cambio, que fue una gran experiencia lograda de autonomización de las instituciones formales: una experiencia que, a diferencia del Estado, fue capaz de realizar la utopía de una sociedad sin marginados.

La eficiencia del trueque en la distribución de los recursos resultó tal que fueron las instituciones quienes facilitaron el fenómeno del trueque promoviéndolo y declinándolo de interés municipal, sobre todo, en aquellos famosos ocho meses 27 de falta de subsidios al desempleo; no se puede obviar que en tal situación el trueque fue utilizado por las instituciones como válvula de escape por millones de personas, tornándose así funcional al sistema.

La gran eficiencia del trueque menoscabó la red clientelar peronista y reunió en los Clubes más gente que cualquier partido hubiera podido convocar, en un momento de gran desconfianza hacia las instituciones. Estos efectos no previstos provocaron una especial atención por parte de los partidos políticos ya que temieron que el fenómeno del trueque y sus ideólogos, de haber accedido a la política, hubieran conseguido una gran cantidad de votos; al mismo tiempo el fenómeno fue instrumentalizado por los punteros que abrieron Clubes de Trueque para asegurarse un determinado séquito.

Los ideólogos estaban seguros de que el poder político y económico había tenido un rol importante en el fenómeno de falsificación de créditos y en otros intentos de descrédito y sofocamiento del fenómeno.

Las instituciones y los poderes políticos y económicos notaron, más que los intelectuales y estudiosos, la verdadera fortaleza del trueque: ser un sistema capaz de devolver confianza a la acción colectiva en tanto capacidad de trasformación de la realidad por parte de una comunidad.

  1. CONCLUSIONES La importancia del trueque reside en haber sido la herramienta a través de la cual los pobres y marginados no solamente hicieron frente a sus necesidades materiales, sino que además pudieron reconstruir los lazos sociales indispensables para la vida en comunidad;

El Club de Trueque fue un espacio en el cual las personas intentaron recuperar la confianza en sí mismas y donde construyeron un nuevo tipo de comunidad desvinculada de las características de la sociedad argentina capitalista: el individualismo y el asistencialismo.

Incitadas por las necesidades económicas, las personas lograron superar el aislamiento de las relaciones impersonales capitalistas y redescubrieron la fuerza y el involucramiento de la acción común que les permitió tornarse protagonistas de su presente sin limitarse a «pedir» a instituciones lejanas e indiferentes el permiso y la oportunidad para sobrevivir.

En los Clubes de Trueque se creó una nueva forma de sociabilidad por la cual no solamente las personas sobreviven sino «viven»: se sienten vivas porque son útiles para los otros; redescubren sus capacidades productivas y redescubren a «los otras» como recursos para un bienestar común o como destinatarios de gestos de solidaridad y reciprocidad.

  1. La experiencia del trueque para muchas personas representó la posibilidad de sentirse integradas en «otra» sociedad, en la cual no estaban marginadas sino le presentaban el centro;
  2. Este sentido de protección y vitalidad, causado por la participación en un proyecto común, les permitió romper con determinadas estructuras típicas de la sociedad capitalista;

Las consecuencias objetivas más relevantes del fenómeno del trueque más que estar relacionadas con lo económico se relacionan con la reestructuración de las relaciones familiares por el empoderamiento de las mujeres en el sistema del trueque; el parcial quiebre con la mentalidad asistencialista y con la organización de punteros y manzaneras ligados al sistema clientelar-asistencialista peronista, en particular, la autonomización de las instituciones a través de una acción colectiva basada en nuevas relaciones de confianza entre las personas.

Al considerar el éxito social del fenómeno del trueque es posible comprender por qué en 2005 las personas signen yendo a los Clubes de Trueque, no obstante el escándalo de los créditos falsificados y el derrumbe del sistema.

El hecho es que a diez años de su aparición continúa siendo un experimento social abierto a la creación de una nueva sociabilidad, y es en esto donde reside su valor sociológico. REFERENCIAS Almeyra, Guillermo, 2004, La protesta social en la Argentina (1990-2004).

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¿Cuáles son los beneficios del trueque?

Una de las muchas maneras en las que podemos beneficiar al medio ambiente y al planeta es cambiar la forma en la que consumimos. El consumo excesivo e innecesario (consumismo) es la causa del 60% de todas las emisiones globales de Gases de Efecto Invernadero (GEI), de acuerdo con un estudio de distintas universidades de Estados Unidos sobre el consumo y las emisiones de efecto invernadero en 79 ciudades. Donde Hay Trueques En Buenos Aires Ropa de segunda mano, ¿puedes cuidar el planeta haciendo trueque? © Isadora Tast / Greenpeace El trueque es el intercambio de bienes y servicios por otros objetos, sin utilizar dinero. Esta práctica es milenaria en nuestro país pero con el tiempo ha dejado de practicarse. Aún hay pueblos en el Estado de México, por ejemplo, que organizan tianguis del trueque e intercambian comida y vestido por leña u otros recursos naturales. El intercambio de bienes y servicios nos da la posibilidad de evitar el consumismo porque puedes ofrecer a otras personas objetos que tú ya no necesitas, pero que están en buen estado y que pueden ser de mucha utilidad para otras personas.

¿Cómo acabar con el consumismo? Necesitamos consumir menos, mejor y de forma más responsable. ¿Cómo? Hay muchas opciones para hacerlo. Una de ellas es el trueque, cuya práctica en México es ancestral. El trueque evita también que consumamos productos de industrias grandes, las cuales son responsables de gran parte de los GEI al requerir grandes cantidades de bienes para la producción, utilizar millones de plásticos para el empaquetado y requerir medios de transporte contaminantes, por dar algún ejemplo.

El trueque evita el consumo a grandes industrias y fomenta el intercambio de productos de segunda mano. Donde Hay Trueques En Buenos Aires El consumismo y la contaminación © Nandakumar S. Haridas / Greenpeace Por ejemplo, una forma de trueque que ayuda al medio ambiente sería organizar entre amigas y amigos un intercambio de ropa. A veces en nuestros closet hay mucha ropa que usamos sólo una vez porque dejó de quedarnos o ya no nos gustaba.

  1. Esa ropa puede ser del gusto o la medida de alguien a quien conoces, y esa persona a su vez podría ofrecer a alguien más o a ti la ropa que ya no usa;
  2. Esto ayuda al medio ambiente porque cada año se fabrican 100 mil millones de prendas de ropa;

En promedio cada persona compra hoy 60% más artículos de vestir que hace 15 años y los conserva la mitad de tiempo, con base en datos de Greenpeace. De acuerdo con el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), la producción mundial de ropa y calzado genera el 8% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero.

¿Cuándo se da el trueque?

El trueque: un excedente bien aprovechado – Todo empezó en el Neolítico, cuando éramos sedentarios. No, no nos referimos precisamente a pasar horas sentados frente a las piedras, sino a cuando el ser humano se propuso domesticar animales y cultivar tierras, así que dejó de ser nómada para asentarse y echar raíces.

Inevitablemente, las familias tenían a su disposición más alimentos por lo que se vieron en la necesidad de aprovechar el excedente. ¡Así nació el trueque!  Las familias de una comunidad empezaron a intercambiar bienes que tenían pero que no necesitaban por otros bienes que no tenían pero necesitaban.

De esta manera las cosas se convirtieron en una forma de dinero con valor de cambio. Pero, ¿cómo sabían cuántos vegetales debían entregar por un pedazo de carne? Quedaba a consciencia de cada uno y bajo acuerdo mutuo; aunque, posteriormente, hubo una intención de estandarizar el valor de los bienes.

¿Dónde se inició el trueque?

El trueque:
La vigencia de un sistema arcaico
Si bien esta práctica comercial se usó en las antiguas civilizaciones, en pleno siglo XXI es utilizada por dos y medio millones de argentinos. En Chile, cerca de cinco mil personas participan de los 25 clubes de trueque existentes en el país. ¿Estamos frente a una alternativa al mercado formal?, The Moroso investigó y ahora contesta en exclusiva.
“Comercio a base de intercambiar productos sin utilizar dinero o crédito”. Así define la palabra trueque el diccionario enciclopédico ilustrado Sopena. Una explicación sencilla, pero que apunta al corazón de este sistema. El historiador griego Heródoto describió la forma en que se efectuaba el trueque en las antiguas civilizaciones.

  • Los primeros comerciantes fenicios, griegos y cartagineses descargaban sus mercancías en las costas de la península de Hispania y luego se retiraban;
  • Los nativos colocaban al lado del alijo aquello que querían intercambiar y también se alejaban;

Los mercaderes mediterráneos volvían, evaluaban la propuesta y recogían parte de los artículos. De acuerdo a su valoración podían añadir nuevos productos. Quienes dieron mayor resonancia a esta práctica fueron los fenicios, cuyo origen se remonta al año mil AC.

Antes de que naciera el concepto del dinero, esta raza de semitas-cananeos que vivía a orillas del mar Mediterráneo, habría sido la primera en utilizar el trueque. Impulsados por la difícil situación económica en que vivían se lanzaron al mar para solucionar sus problemas.

Gracias a esto sus relaciones comerciales aumentaron y fundaron ciudades portuarias como Biblos, Sidón y Tiro que al mismo tiempo sirvieron de bodegas para las mercancías. Con este modo de operar entre manos, los fenicios accedieron a mercancías de otras latitudes.

Pero el paso del tiempo trajo un sistema nuevo: la compraventa con oro y plata. La esencia del trueque se perdió porque dichos metales son equivalentes al dinero de hoy. Sin embargo, las permutas se desarrollaron paralelamente en distintas y lejanas culturas.

Consta en documentos que el trueque fue el modo más común entre los pueblos autóctonos de América para comercializar sus productos. Principalmente los aztecas, mayas e incas lo practicaron. Asimismo, la experiencia del canje en Chile se remonta a sus pueblos originales.

  • Culturas como la aymara o la mapuche aún ejercen el sistema que posteriormente fue trasmitido a la población criolla conformada por campesinos y sectores populares urbanos;
  • Diversas formas de cooperación no lucrativas han permanecido en el tiempo: la minga, las vueltas de mano y la trilla, por nombrar algunas, han constituido estrategias de supervivencia y de desarrollo bastantes eficaces en estos segmentos de la población;

Desde este punto de vista el trueque está internalizado en la cultura nacional. Es probable que esta sea la explicación a la facilidad con que está tomando fuerza el trueque en este siglo. La fiebre trasandina Nacieron como respuesta a la crisis económica, la falta de trabajo y recursos.

Fueron potenciados por la mínima presencia de circulante que arrastró el “corralito bancario”. Ahora, los clubes de trueque en Argentina son el ámbito donde millones de ciudadanos se han procurado una digna economía de subsistencia.

La red de contención social que representan estos grupos es primordial. Alrededor de dos y medio millones de personas ya han entrado a este circuito de intercambio que cuenta a unos cinco mil conjuntos en el país. Estos moverían a diario unos tres millones de kilos de comida.

La Red Global del Trueque, así se le conoce en el país trasandino, surgió en 1995 como iniciativa de un piquete de agricultores que estaban imposibilitados de acceder al mercado formal. Empezaron por cambiar sus productos y pronto ya tenían una primera feria.

Desde ese entonces, y mientras la crisis económica del vecino país se hacía cada vez más aguda, los “nodos” -lugares donde se reúne la gente- se multiplicaron en forma asombrosa. Básicamente, cada club pide cinco dólares como cuota de incorporación. A cambio recibe 50 unidades de la única moneda que se acepta dentro de la feria y que es llamado “crédito”.

Ésta sirve para pagar por los productos y servicios requeridos. Esta dispositivo monetario está inspirado en las teorías del economista germano-argentino Silvio Gessel. Éste cree que la explotación del trabajo humano se debe a fallas estructurales del sistema monetario y al contradictorio doble papel del dinero, como medio de intercambio y de acumulación de poder.

Para que esto no ocurra, según los defensores del trueque, la moneda debe ser perecedera u “oxidable”, cuya acumulación resulte contraproducente. El funcionamiento de los clubes de trueque es muy simple. Cada uno de ellos se reúne hasta dos veces por semana en un colegio o sede vecinal.

  • Sólo en la ciudad de Mendoza operan 700 grupos;
  • Las transacciones comienzan al llamado de una orden, similar a la apertura de la bolsa de Nueva York;
  • Una vez a la semana, se realizan mega ferias donde participan decenas de estas asociaciones de “prosumidores”, término acuñado por los participantes y que nace de la combinación de productores y consumidores;

Los límites para los cambios están sólo en la imaginación. Un pastel, un cuadro al óleo, lechugas o un chaleco tejido a mano, pueden ser trocados por un corte de pelo, un mueble, pañales o un par de canarios. Adentro del ruedo no se ve dinero, e incluso hay listas de precios para que ningún “prosumidor” especule.

Si se le descubre cobrando más de la cuenta recibirá un castigo pecuniario o la expulsión. Existen coordinadores que fiscalizan la actividad. En sólo siete años el trueque nuevamente ha surgido con fuerza en Argentina.

Según los prosumidores, más del 80% de las necesidades básicas de una familia se satisfacen con esta práctica. Para otros ésta es la única forma de resolver los problemas inmediatos de la gente, la alternativa a una economía formal agonizante. El modelo criollo Aunque el trueque es para muchos una cuestión de culturas antiguas, lo cierto es que desde hace dos años está en Chile. El influjo de la experiencia argentina traspasó las fronteras. El sociólogo y coordinador del Club de Trueque de San Bernardo, Alejandro Salinas, explicó a The Moroso que hoy existen cerca de 25 grupos en el país. Distribuidos en las ciudades de Temuco, Concepción, Viña del Mar, San Felipe, Los Andes, Talca, San Javier, Paine, La Pintana, Maipú, El Bosque, La Serena y Buin, entre otras.

  • El promedio de participantes es de 200 personas por conjunto;
  • Salinas señaló que “las personas que no tienen acceso al dinero, o que tienen un acceso limitado a él, pueden perfectamente satisfacer sus necesidades mediante esta práctica”;

Agregó que en esto radica la mayor ventaja del sistema. A diferencia de los argentinos, que poseen el “crédito”, en Chile se está promoviendo la idea de que cada feria emita una moneda propia. Según Salinas, esto permite una identificación de la comunidad con ella y un control más eficiente sobre la misma.

“En el caso de San Bernardo, esta moneda se llama ´canelo´ y equivale a un kilo de pan”, explicó el profesional a The Moroso. Salinas reconoce que actualmente no es posible vivir solamente del trueque, por esta razón lo considera un complemento importante para aquellas personas que no tienen acceso al dinero formal.

“En ese sentido, es funcional y útil”, sentenció. En el país existen dos modalidades de trueque: el directo, donde las personas son capaces de acordar el precio de los productos o servicios, y el indirecto en que se realiza el intercambio a través de la moneda social.

Con este parámetro se soluciona, a juicio de Salinas, el problema de las equivalencias entre la oferta y la demanda. La moneda social se puede adquirir a cambio de productos, entregando parte de la producción u ofertando los servicios ante el banco social.

En el club de San Bernardo se entrega un máximo de diez “canelos”. La organización de la feria cuenta con un “almacén social” que hace recircular aquellos productos adquiridos a cambio de las monedas. Con ello se respalda el sistema y se garantiza que “siga cumpliendo con la función de satisfacer necesidades”, advirtió Salinas.

Una estrategia de supervivencia Para el economista Claudio Lara, coordinador del programa de economía internacional de la Oficina Regional para América Latina y el Caribe, Consumer International, el trueque es un medio de sobrevivencia.

En su opinión, el sistema surgió a raíz de la crisis económica argentina que mermó el poder adquisitivo de las personas. El profesional señaló a The Moroso que la mercantilización de nuestra sociedad aumentó aceleradamente durante los noventa, producto de los diferentes modelos económicos que se han aplicado.

  1. Añadió que por ello el tema de acceso al mercado es un tópico fundamental dentro de la región;
  2. “En períodos de crisis las personas, con bastante creatividad, comienzan a intercambiar los diferentes bienes y servicios que tienen a su disposición”, subrayó el economista;

¿Qué representa el trueque para la ideología liberal? “El trueque no es muy bien visto entre quienes promueven el mercado. Lo paradojal de esto es que dentro de la ideología liberal la única forma en que una sociedad pueda funcionar es mediante la totalización de los mercados.

Lo que está ocurriendo acá es que alguien que le sale al camino a esa totalización, le sale al camino por fuera, como una propuesta alternativa”. Muchos tienen la idea de que el trueque es un sistema arcaico.

¿lo considera un retroceso? “Lo veo como un mecanismo que permite enfrentar una situación crítica en un momento determinado. Si uno lo concibe así, obviamente no puede ser una alternativa al mercado a largo plazo. Más bien el trueque es una alternativa para los sectores excluidos de la sociedad.

¿Qué efectos produce este sistema de intercambio en la economía formal? “Yo creo que conlleva más efectos políticos e ideológicos que efectos propiamente económicos. Al final el trueque, por muy extenso que sea, como es el caso de Argentina, no le agrega ni le quita al mercado.

Más bien lo coloca en cuestión, en términos ideológicos”. ¿Qué ha puesto en evidencia el renacimiento del trueque? “Lo que está detrás es el fracaso de una determinada forma de organizar la economía. No solamente en términos técnicos, sino más bien de tipo ideológico.

  1. Es un país (Argentina) que trató de aplicar al extremo las políticas de liberalización (impuestas por el Fondo Monetario Internacional);
  2. Lo que está detrás es el fracaso de este tipo de políticas”;
  3. ¿Cuáles son sus principales limitantes? “Siempre se ha señalado que el trueque tiene dos límites;

El tema de lo engorroso que significa llevar adelante un trueque, dicho en términos económicos la falta de eficiencia del intercambio en ese plano, y el tema de la dificultad para llevar adelante los intercambios a gran escala. El trueque sólo es una alternativa dentro de una economía local y focalizada.

  1. Está lejos de servir como un mecanismo eficiente para una economía nacional o global;
  2. Por último el economista se refirió a que existen diferencias entre el trueque tradicional o de las antiguas civilizaciones y el de hoy;

“Antes se utilizaba el cambio de bienes por bienes. Ahora esto está intermediado por papelitos que tienen ciertos valores. En el fondo es el rol del dinero”, concluyó.

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¿Cómo se pagaba antes de que existiera el dinero?

Antes del dinero: el truque – Antes de que el dinero existiera, los intercambios entre las personas eran, en cierto modo complicados, pues éstos se realizaban a través del trueque, el cual funcionaba de la siguiente manera: existen dos personas X y Y que quieren obtener un bien que el otro posee.

  1. Para que se realice el intercambio entre X y Y se debe generar un escenario en el que ambos quieran negociar al mismo tiempo y por cantidades simbólicas iguales entre sus bienes;
  2. El negocio es exitoso en el momento que se intercambian los bienes sin la mediación de otro objeto;

Esta práctica fue muy común en las sociedades precolombinas, que en algunos casos derivó en el uso de otros artefactos ‘intermediarios’ que permitían el intercambio tal como telas, cacao, etc (Villegas, 2010; Kiian, 2005; Noejovich, 1993; Taracena, 1982).

¿Qué fue el trueque en la crisis del 2001?

En medio de la crisis económica que más azoto a la Argentina los ciudadanos tomaron este método económico para salir adelante. La falta de trabajo y la crisis económica fueron los principales motivos del trueque. lunes, 20 de diciembre de 2021 11:31 hs Los trueques surgieron en plena crisis del 2001 cuando muchos argentinos y argentinas se quedaron sin trabajo, perdieron sus ahorros por un corralito y donde el hambre y la desesperación primaban. En medio de saqueos, crisis, cacerolazos y represión, miles de familias no tenían dinero para salir a delante y darles de comer a sus hijos. Como solución al desempleo y a la pobreza, que iba en aumento, se crearon los Clubes de Trueques. Estos espacios estaban ubicados en diferentes puntos de la provincia y el país con el fin de que las personas pudieran intercambiar bienes o servicios por lo que necesitaban.

Esta opción de economía circular ayudó a que más de uno saliera a delante. En lugar de usar dinero de usaba una “moneda social” llamada Ticket de Trueque. Esta moneda adentro del establecimiento era de 1 a 1.

Solo se podía usar en los puestos del Club y su valor era igual para la moneda Argentina como para el dólar. El mismo tenia una forma como de un “cheque” y era de papel. El ingresar al club las personas que organizaban la reunión les asignaban un espacio y cada quien tenia que llevar una manta o su propia mesa para exponer sus productos.

¿Qué es el trueque y de un ejemplo?

Ejemplos de trueque – Algunos ejemplos de trueque son los siguientes:

  • Pedro le cuenta a Pablo que está interesado en adquirir su guitarra , Pablo por otro lado quiere la laptop que Pedro posee, por lo tanto llegan al acuerdo de intercambiar ambos bienes.
  • Belén tiene un árbol de manzanas y su primo Martín llega hambriento después de un partido de fútbol. Martin le dice a Belén que si le da una manzana él le puede enseñar a jugar futbol, Belén acepta y le da la manzana.
  • Mauricio tiene un cultivo de Maíz, Daniel al ver que la cosecha se aproxima, le propone a Mauricio ayudarlo a recoger la cosecha a cambio de una parte de la misma. Mauricio acepta y Daniel recibe su prometido.
  • Miguel tiene una carnicería y en cierto día no tuvo buenas ventas , por lo tanto tiene 2 kilos de carne de sobra que pueden deteriorarse pronto. Marta su vecina le propone a Miguel que intercambien la carne por unos nuevos productos de aseo personal que ella está ofreciendo, Miguel acepta.
Bibliografía:
  • Caroline Humphrey, Stephen Hugh-Jones. Trueque intercambio y valor (Primera edición). Editorial Abya Yala. 1998.
  • Davide Ciferri, Stefano Di Colli. Pequeña Historia de la economía (Primera edición). Siruela. 2015.
  • Roberto Martínez Le Clainche. Curso de teoría monetaria y política financiera. (Primera edición). UNAM. 1996.

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